El Poder y la Simplicidad de la Oración
¿No te encanta escuchar a un niño orar? Muchos de nosotros podemos recordar orar cuando éramos niños. Entonces era sencillo porque nuestros jóvenes corazones se acercaban a Dios con una franqueza dulce y desprevenida. “Gentil Jesús, manso y tierno, mira a este pequeño niño”. A medida que crecimos, nuestras oraciones cambiaron. Buscamos orientación en los padres u otros creyentes o líderes de la iglesia sobre las formas maduras y “correctas” de orar.