Cree en Su Palabra
Nuestras batallas terminarán sólo cuando lleguemos a confiar plenamente en el Señor, creyendo que Él está con nosotros en poder y en amor.
Nuestras batallas terminarán sólo cuando lleguemos a confiar plenamente en el Señor, creyendo que Él está con nosotros en poder y en amor.
Dios lleva a los creyentes a situaciones difíciles, pero no es el fin. Él no nos ha abandonado, así que no te rindas, ¡no dejes de perseverar!
El corazón de Dios anhelaba que su pueblo especial y escogido reconociera su amor y se arrojara en sus fieles brazos.
Todos los creyentes desempeñan el papel de Juan el Bautista en el reino de Dios, allanando el camino para que las personas reciban a Jesús. Cuando ese es nuestro único enfoque, todo lo demás cobra su lugar.
Mientras venimos de la victoria espiritual todavía brillando con libertad, nos esperan dos reyes, los mismos dos reyes que esperaron a Abram en Génesis 14.
Jesús mismo dice que la grandeza se mide en lo bien que servimos a los demás.
Incluso mientras contemplamos nuestro dolor y nuestras heridas, seamos rápidos en obedecer los mandatos del Señor de perdonar a los demás.
Jesús comprendió la tendencia de sus hijos a guardar rencor contra el cielo cuando las montañas no se mueven según lo previsto, y nos advirtió que busquemos el perdón de Dios.
Los seguidores de Cristo deben ser un pueblo conocido por nuestro perdón y reconciliación.
A menudo son los pequeños y molestos problemas los que nos impiden caminar plenamente en el llamado de Dios a la vida abundante en él.