Oración Sin Respuesta
Una adolescente me confesó: “Señor, hace dos años, mi mamá y mi papá murieron en un accidente automovilístico. Eran los mejores padres que una niña podría tener. Me he preguntado cómo Dios pudo permitir que murieran de una manera tan violenta; durante los últimos dos años, le he guardado rencor. ¿No protege Dios a los suyos? Ya no puedo orar con verdadera confianza en él porque creo que me falló. ¿Qué puedo hacer? Supongo que se puede decir que estoy enojada con el Señor”.
Una pareja joven que conozco ha estado guardando resentimiento contra el Señor durante casi diez años. Su hermosa hija de cinco años murió poco después de sufrir un tumor cerebral y se amargaron. Ellos se han quedado en la iglesia y siguen los formalismos, pero ya no creen en la eficacia de la oración. Han tenido miedo de repudiar a Dios, miedo de llamarlo mentiroso o Padre infiel, pero nunca le han perdonado por “quitarles a su único hijo”.
Casi todo cristiano en algún momento de su vida ha tenido que enfrentar el problema de la oración sin respuesta. Una oración permanece sin respuesta durante semanas y meses, incluso años. Una enfermedad o tragedia inesperada cobra la vida de un ser querido. Suceden cosas que no tienen sentido; y entonces la fe comienza a flaquear.
Querido creyente, la Palabra deja muy claro que una persona vacilante nunca recibirá nada de Dios.
Jesús entendió esta tendencia en sus hijos a guardar rencor contra el cielo cuando las montañas no se mueven según lo previsto. Él advirtió a Pedro que no preguntara nada cuando estuviera en la presencia de Dios para no tener falta de perdón en algún asunto. “Cuando estéis orando, perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que también vuestro Padre que está en los cielos os perdone a vosotros vuestras ofensas” (Marcos 11:25).
Yo creo que Jesús estaba diciendo: “No estés en la presencia de Dios pidiendo que te quiten montañas o el perdón de tus pecados, si tienes un rencor secreto en tu corazón contra el cielo. ¡Sácalo! Deja que el Espíritu de perdón fluya a través de ti. Clama a tu Padre fiel. Él no ha fallado. Él responderá. Él te proveerá. Sométete y pídele que te perdone por permitir que surjan estas dudas”.