La Simiente de Abraham
Dios ha puesto a nuestra disposición una victoria sobre todas las cosas que perturban nuestras mentes, si tan solo nos aferramos a sus promesas.
Dios ha puesto a nuestra disposición una victoria sobre todas las cosas que perturban nuestras mentes, si tan solo nos aferramos a sus promesas.
Al limpiar el templo, Jesús estaba demostrando que estaba a punto de revolucionar todo en todos los sentidos.
El Espíritu está ganando la batalla contra el pecado en tu corazón produciendo una tristeza piadosa que conduce al verdadero arrepentimiento.
Jesús advirtió que en los últimos días los corazones de las personas estarían turbados por todas las crisis que están ocurriendo en el mundo, pero también nos dio una gran promesa.
Cualquier creyente que se aferra a las ambiciones mundanas y rechaza el llamado al arrepentimiento a menudo se encontrará guiado por espíritus mentirosos.
Sin embargo, como cuerpo vivo de Cristo, estamos llamados a hacer más que ser llenos del Espíritu; se nos manda servir la rica bendición de Dios a los demás.
Dios ha enviado profetas que claman a voz en cuello, confrontando la doctrina Jezabel del materialismo, haciendo que sea incómodo para los cristianos disfrutar de su pecado.
Los creyentes pueden correr hacia Dios, buscando el poder de su Espíritu, pero para muchos la respuesta está en la simple obediencia.
Aquellos que predican la verdadera doctrina de Cristo muestran al pueblo la diferencia entre el mal y el bien.
Es peligroso permanecer bajo una enseñanza equivocada, y Cristo no toma este asunto a la ligera.