El Mayor Engaño
El mayor engaño en la iglesia moderna es usar la Palabra de Dios para aprobar la codicia. Por fuera, esta falsa doctrina funciona (ver 1 Reyes 21:14-16). Le permitió a Acab obtener lo que quería. Él poseía sus derechos porque cuando un hombre era apedreado por alta traición contra el rey, todas sus posesiones volvían a él.
Nabot de Jezreel le había dicho a Acab que no le daría la herencia de sus padres porque el Señor se lo prohibía.
“Y vino Acab a su casa triste y enojado, por la palabra que Nabot de Jezreel le había respondido… Y su mujer Jezabel le dijo: ¿Eres tú ahora rey sobre Israel? Levántate, y come y alégrate; yo te daré la viña de Nabot de Jezreel” (1 Reyes 21:4, 7).
Escucha la doctrina de Jezabel: “Tú eres el número uno y tienes derechos. Que nada te impida conseguir lo que quieres”. En resumen, ese es un falso evangelio. “No te preocupes. No te sientas triste ni condenado por esos deseos que te consumen. Yo lo conseguiré”. Al igual que los métodos engañosos que usó Jezabel, estas doctrinas tergiversan y malinterpretan las Escrituras.
Sin embargo, Acab no pudo disfrutar de lo que recibió por culpa de un molesto profeta de Dios. Dios envió al profeta Elías, diciendo: “Levántate, desciende a encontrarte con Acab rey de Israel, que está en Samaria; he aquí él está en la viña de Nabot… Y le hablarás diciendo: Así ha dicho Jehová: ¿No mataste, y también has despojado? Y volverás a hablarle, diciendo: Así ha dicho Jehová: En el mismo lugar donde lamieron los perros la sangre de Nabot, los perros lamerán también tu sangre, tu misma sangre” (1 Reyes 21:17-19).
Imagínense a Acab paseando junto a su nueva posesión, diciendo: "¿No es dulce la vida? ¡Ah, Jezabel! Puede que no esté de acuerdo con todos sus métodos, pero sin duda lo logra". Pero el profeta Elías lo seguía de cerca.
Así es hoy. Cada vez que clamo contra las falsas doctrinas, siento el espíritu y el poder de Elías sobre mí. Dios ha enviado profetas que claman a gritos, confrontando la falsa doctrina del materialismo, haciendo que a los cristianos les resulte incómodo disfrutar de sus juguetes y adquisiciones. Se han vendido. No lo ven, pero el pecado está detrás de todo esto.