Un Dolor Santo
Al esforzarnos por compartir el evangelio, no debemos ofrecer a los perdidos algo que Jesús mismo nunca ofreció: ¡la salvación sin arrepentimiento!
Al esforzarnos por compartir el evangelio, no debemos ofrecer a los perdidos algo que Jesús mismo nunca ofreció: ¡la salvación sin arrepentimiento!
Los creyentes no "irán a Egipto" cuando los tiempos sean difíciles o el mundo se vuelva contra nosotros, si realmente hemos visto la naturaleza del Dios que nos ha llamado.
Pablo escribía a menudo sobre el dolor por el pecado, un dolor genuino que perdura en la vida de la persona arrepentida.
El libro de los Hechos nos deja claro que la iglesia apostólica predicaba sin reservas el evangelio del arrepentimiento.
El evangelio de Jesús se centraba en el arrepentimiento y luego, en la salvación.
El encuentro con Dios siempre debería cambiar alguna parte de nuestras vidas y acercarnos a lo que Él quiere para nosotros.
Si has tenido una revelación de la gloria del Señor, sabes lo que significa experimentar su amor, su misericordia y su perdón.
Cuando Dios habla de separarnos del mundo, no se refiere a que nos alejemos de él. La separación que él desea tiene lugar en el corazón.
El evangelio de Cristo es un evangelio de arrepentimiento del pecado y luego transformación. Como creyentes, no debemos olvidar esto.
El amor por sí solo no basta para fortalecer un matrimonio; solo el poder de Dios puede hacerlo. Ese poder está obrando ahora mismo, sanando y fortaleciendo matrimonios.