El Llamado de Cristo al Arrepentimiento
¿Qué pasó con el arrepentimiento? Hoy en día rara vez se escucha esta palabra en la mayoría de las iglesias. Los pastores casi nunca llaman a sus congregaciones a lamentarse y a dolerse por haber herido a Cristo con su maldad.
En cambio, el mensaje que escuchamos en muchos púlpitos hoy es: “Solo cree. Acepta a Cristo, y serás salvo”. El texto que se usa para justificar este mensaje es Hechos 16:30-31. En este pasaje, el apóstol Pablo estaba en la cárcel cuando de repente la tierra tembló y todas las puertas se abrieron. El carcelero pensó inmediatamente que todos los presos habían huido, lo que significaba que enfrentaría la ejecución. Desesperado, sacó su espada y estaba a punto de matarse cuando Pablo y Silas lo detuvieron, asegurándole que nadie había escapado.
Al ver esto, el hombre se postró ante los apóstoles y clamó: “Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo? Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa” (Hechos 16:30-31).
Al leer este pasaje, es importante recordar que el carcelero estaba al borde del suicidio con la espada en la mano. Ya estaba en un punto de arrepentimiento, de rodillas, quebrantado y temblando ante los apóstoles. Su corazón ya estaba verdaderamente preparado para aceptar a Jesús con una fe genuina.
En el evangelio de Marcos, Cristo dice a sus discípulos: “El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado” (Marcos 16:16). Es claro por lo que Jesús dice aquí que la salvación se encuentra en aceptarlo y ser bautizado. Sin embargo, Jesús introduce esta declaración con estas palabras: “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura” (Marcos 16:15). Está diciendo, en esencia, que antes de que las personas puedan creer en él, el evangelio debe serles predicado.
¿Cuál es este evangelio al que Jesús se refiere? Piénsalo. ¿Cuál fue el primer mensaje que Jesús predicó después de salir de la tentación en el desierto? La Escritura dice: “Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado” (Mateo 4:17). ¡El arrepentimiento debe venir primero antes de la transformación!