¿Estás Enojado con Dios?

David Wilkerson

No hay nada más peligroso para un cristiano que guardar rencor contra Dios. Me sorprende el creciente número de creyentes que le guardan rencor. ¿Por qué? Están convencidos de que a Dios no le importa porque no ha respondido a una oración en particular ni ha actuado en su favor.

El Estándar Santo de Cristo

David Wilkerson

Nuestra confianza plena en Cristo implica tener confianza en su poder salvador y protector. Debemos confiar en su Espíritu para que nuestras vidas se conformen a las suyas y nos mantenga en Cristo.

En un tiempo, estuviste alejado, separado de Dios por tus malas obras. ¿Qué buena obra hiciste para reconciliarte con él? ¡Ninguna! Nadie jamás ha podido santificarse. Más bien, somos llevados a la santidad de Cristo solo por la fe, al aceptar lo que dice la Palabra de Dios: “porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo” (1 Pedro 1:16).

El Verdadero Pentecostés

David Wilkerson

En Hechos 11, leemos sobre un cambio histórico en la iglesia que se produjo a través de creyentes anónimos, llenos del Espíritu. Estos fueron los primeros en llevar la buenas nuevas de Jesús más allá de las barreras del judaísmo a los gentiles. “Pero había entre ellos unos varones de Chipre y de Cirene, los cuales, cuando entraron en Antioquía, hablaron también a los griegos, anunciando el evangelio del Señor Jesús” (Hechos 11:20). Me encanta la frase “había entre ellos”. Estos fieles creyentes anónimos no tenían idea de su papel crucial en la historia.

El Verdadero Pentecostés

Gary Wilkerson

En Hechos 11, leemos sobre un cambio histórico en la iglesia que se produjo a través de creyentes anónimos, llenos del Espíritu. Estos fueron los primeros en llevar la buenas nuevas de Jesús más allá de las barreras del judaísmo a los gentiles. “Pero había entre ellos unos varones de Chipre y de Cirene, los cuales, cuando entraron en Antioquía, hablaron también a los griegos, anunciando el evangelio del Señor Jesús” (Hechos 11:20). Me encanta la frase “había entre ellos”. Estos fieles creyentes anónimos no tenían idea de su papel crucial en la historia.

¿Quién es Mayor que Nuestro Corazón?

Carter Conlon

“Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese” (1 Pedro 4:12).

Pedro nos recuerda que las luchas que atravesamos no son extrañas. Son prescritas, como dijo Jesús: “En el mundo tendréis aflicción” (Juan 16:33). Encontraremos oposición. Realmente existe un diablo. Algunas personas están conspirando con los poderes de las tinieblas y envidian lo que Dios hace en nuestras vidas.

La Fuente de Nuestra Victoria

Gary Wilkerson

Como cristianos, sabemos que Jesús obtuvo la victoria por nosotros en el Calvario. Derrotó a la muerte, a Satanás y al poder del pecado. La pregunta que queda para los creyentes es: “¿Y ahora qué? Yo sé que Jesús obtuvo mi victoria en la cruz, pero ¿qué pasa con mi conflicto actual? ¿Dónde está su victoria en la batalla que se libra en mi vida ahora mismo?”

¿Quién es tu Confianza?

David Wilkerson

“A fin de que nadie se jacte en su presencia” (1 Corintios 1:29). Este versículo no es solo una verdad del Nuevo Testamento, sino también cierta en los días de Moisés. Moisés no pudo liberar al pueblo de Dios con sus propias fuerzas. Debía aprender, de una vez por todas, que la obra de Dios no se realiza mediante la capacidad humana, sino mediante la confianza y dependencia totales en el Señor.

La Promesa del Padre

David Wilkerson

El libro de los Hechos describe una de las obras más gloriosas de Dios en la historia. Es una secuencia asombrosa de eventos llenos de acción: predicación poderosa, conversiones masivas y sanidades milagrosas. Todos fueron el cumplimiento de una promesa divina predicha por Jesús.

Antes de su resurrección, Cristo instruyó a sus discípulos a esperar en Jerusalén para recibir la promesa del Padre. “Yo enviaré la promesa de mi Padre sobre vosotros; pero quedaos vosotros en la ciudad de Jerusalén, hasta que seáis investidos de poder desde lo alto” (Lucas 24:49).

Pámpanos Santos

David Wilkerson

“Sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir” (1 Pedro 1:15).

Quizás te alarmes al leer este versículo. “¿Debo ser santo como Jesús es santo? ¡Imposible! Él es inmaculado, perfecto. ¿Cómo podría alguien vivir a la altura de ese estándar?”

La Promesa del Padre

Gary Wilkerson

El libro de los Hechos describe una de las obras más gloriosas de Dios en la historia. Es una secuencia asombrosa de eventos llenos de acción: predicación poderosa, conversiones masivas y sanidades milagrosas. Todos fueron el cumplimiento de una promesa divina predicha por Jesús.

Antes de su resurrección, Cristo instruyó a sus discípulos a esperar en Jerusalén para recibir la promesa del Padre. “Yo enviaré la promesa de mi Padre sobre vosotros; pero quedaos vosotros en la ciudad de Jerusalén, hasta que seáis investidos de poder desde lo alto” (Lucas 24:49).