El Verdadero Pentecostés
En Hechos 11, leemos sobre un cambio histórico en la iglesia que se produjo a través de creyentes anónimos, llenos del Espíritu. Estos fueron los primeros en llevar la buenas nuevas de Jesús más allá de las barreras del judaísmo a los gentiles. “Pero había entre ellos unos varones de Chipre y de Cirene, los cuales, cuando entraron en Antioquía, hablaron también a los griegos, anunciando el evangelio del Señor Jesús” (Hechos 11:20). Me encanta la frase “había entre ellos”. Estos fieles creyentes anónimos no tenían idea de su papel crucial en la historia.
Pentecostés no es solo un evento ocurrido hace más de 2000 años, sino un fenómeno vivo que aún ocurre en todo el mundo. En algún lugar, en este momento, pequeños grupos de personas claman a Dios y su Espíritu desciende sobre ellos, capacitándolos para ser sus testigos ante un mundo no salvo.
Una vez visité la ciudad de Varanasi, en el norte de la India. Una joven cristiana llegó allí en una época en que menos del uno por ciento de la población asistía a la iglesia. Ella comenzó a guiar a la gente a Jesús, uno por uno, y esos conversos comenzaron a guiar a otros al Señor. Esta joven no se guardó Pentecostés para sí misma, y ahora miles de creyentes dinámicos de la región son testigos poderosos de Cristo.
Hay otros cristianos como ella en todo el mundo que claman al Espíritu para que el amor del Padre se extienda más. Pentecostés está sucediendo ahora mismo. Estos discípulos son cristianos del siglo XXI que han recibido el poder del primer siglo.
De igual manera, tú y yo estamos llamados a ser equipados por el Espíritu para hacer la obra de Dios. Creo que es hora de que muchos en la iglesia dejen de ser meros oidores de la Palabra y se conviertan en hacedores. Los estudios bíblicos y los grupos de oración son buenos, pero una cosa es conocer a Jesús y su gloria, y otra muy distinta es tener su Espíritu morando en nosotros para que ministremos como él lo hizo. El Espíritu Santo ha venido a morar en nosotros para cumplir sus propósitos a través de nosotros.
Te insto a orar conmigo: “Señor, que yo sea fuerte en el aprendizaje de tu Palabra y también fuerte en la práctica de tu Palabra. ¡Trae Pentecostés aquí hoy, Señor! Amén”.