El Abrazo del Padre
Nuestro propósito divino reside en abrazar el perdón y el amor del Padre.
Nuestro propósito divino reside en abrazar el perdón y el amor del Padre.
Servimos a un Dios poderoso que romperá nuestras cadenas y nos conducirá a la libertad espiritual.
Deberíamos adquirir el hábito de dejar de lado las distracciones del día y traerle lo mejor al Señor en oración.
El lugar secreto de oración implica buscar tiempo a solas con Dios diariamente.
La Escritura enseña que cuando buscamos al Señor en oración, él responderá.
Si queremos ser usados para los propósitos de Dios, estemos preparados para soportar pruebas.
Crecer en madurez espiritual comienza priorizando nuestro carácter sobre nuestros dones.
Como cristianos, debemos enfrentar nuestros problemas y sufrimientos a través de los ojos de la fe.
Cuando la ley nos convence y traer convicción de nuestro pecado, Cristo se convierte en nuestro refugio.