Encontrando a Jesús

John Bailey

El apóstol Pablo fue un gran evangelista, misionero y teólogo. Fue un gran hombre de Dios, pero ¿qué lo motivó? ¿Qué en su vida lo impulsó a cumplir los propósitos de Dios?

Llamados a la Libertad

Gary Wilkerson

“Ciertamente volverán los redimidos de Jehová; volverán a Sion cantando, y gozo perpetuo habrá sobre sus cabezas; tendrán gozo y alegría, y el dolor y el gemido huirán” (Isaías 51:11).

¿Te llaman la atención las siguientes palabras: vida, gozo, deleite, valentía, libertad? ¿Te imaginas tener este gozo en tu servicio a Cristo? ¿Cómo puedes alcanzar un gozo que contenga tanto poder?

Santos como Dios es Santo

David Wilkerson

El Antiguo Testamento está lleno de figuras y sombras de la verdad del Nuevo Testamento. Siempre que me cuesta comprender una verdad del Nuevo Testamento, recurro a su prefiguración en el Antiguo Testamento. De hecho, creo que cada episodio o historia del Antiguo Testamento está lleno de verdades profundas para los creyentes del Nuevo Testamento.

Un ejemplo de ello es el pasaje sobre Moisés en la zarza ardiente. Esta historia en particular está llena de profundas verdades del Nuevo Testamento sobre la santidad.

Un Corte al Corazón

David Wilkerson

Quienes se dirigían al Aposento Alto amaban profundamente a Jesús. Ellos eran compasivos, abnegados y amorosos. Sin embargo, aún no estaban calificados para ser sus testigos. Se necesita más que amor por Jesús y compasión por las almas para ser su testigo.

Ellos habían sido instruidos en la escuela de Cristo. Habían sanado enfermos, expulsado demonios y realizado milagros. Habían visto a Jesús revestido de su gloria eterna en el monte.

Exponiendo Nuestros Corazones

David Wilkerson

Bajo el Antiguo Pacto, se exigía obediencia absoluta. La ley de Dios no toleraba ni la más mínima desobediencia. En pocas palabras, el alma que pecaba moría.

Esos mandamientos fueron claramente establecidos, describiendo la obediencia perfecta que un Dios santo exige. Sin embargo, la ley no previó en la carne tal obediencia, y el hombre fue completamente incapaz de cumplir las exigencias de la ley. Pablo llamó a la ley “poniendo sobre la cerviz de los discípulos un yugo que ni nuestros padres ni nosotros hemos podido llevar” (Hechos 15:10).

La Gracia Cae como Lluvia

Gary Wilkerson

Nuestra vida en Cristo comienza en gracia, continúa en gracia y terminará en gracia. “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe” (Efesios 2: 8-9).

Una vez que comprendamos esta verdad, nuestras vidas estarán marcadas por la libertad, el gozo y el deleite, no por la esclavitud, el cansancio ni el temor. Pasar tiempo en la presencia de Dios nos parecerá un regalo gozoso, más que una obligación. Después de todo, Jesús dice que ya no somos sus siervos, sino sus amigos.