¿Quién es Mayor que Nuestro Corazón?
“Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese” (1 Pedro 4:12).
Pedro nos recuerda que las luchas que atravesamos no son extrañas. Son prescritas, como dijo Jesús: “En el mundo tendréis aflicción” (Juan 16:33). Encontraremos oposición. Realmente existe un diablo. Algunas personas están conspirando con los poderes de las tinieblas y envidian lo que Dios hace en nuestras vidas.
Pedro continúa: “Sino gozaos por cuanto sois participantes de los padecimientos de Cristo, para que también en la revelación de su gloria os gocéis con gran alegría. Si sois vituperados por el nombre de Cristo, sois bienaventurados, porque el glorioso Espíritu de Dios reposa sobre vosotros. Ciertamente, de parte de ellos, él es blasfemado, pero por vosotros es glorificado” (1 Pedro 4:13-14).
Sin embargo, ¿qué pasa si sientes que Jesucristo no está siendo glorificado en tu vida? La gente te reprocha, pero crees que tal vez tengan razón. Tienes el fundamento de la salvación en tu vida, pero parece que todo está paralizado.
El apóstol Juan nos recuerda: “Pues si nuestro corazón nos reprende, mayor que nuestro corazón es Dios, y él sabe todas las cosas” (1 Juan 3:20).
Si tu corazón te condena, Dios es mayor que tu corazón. Él te llamó a reedificar una vida que sea un testimonio de él. Encontrarás oposición. Habrá acusaciones y momentos de desánimo y dificultad, pero el rey David nos anima: “Joven fui, y he envejecido, y no he visto justo desamparado, ni su descendencia que mendigue pan” (Salmos 37:25).
Anímate; no fallarás ni serán vencido. Escudriña las Escrituras. Tienes una justicia que Dios te ha dado, y nadie puede quitártela. “Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro” (Romanos 8:38-39).