AMA A DIOS, AMA A LAS PERSONAS
Desde la misma fundación de la tierra, Dios previó un cuerpo de creyentes junto a su Hijo. Jesús testifica: “Yo era la delicia diaria de mi Padre, el gozo de su ser. Y ahora todos los que se vuelven a mí en fe, son también su delicia” (ver estas palabras proféticas de Cristo en Proverbios 8:30-31).
¿Cómo mostramos nuestro amor por Jesús? Juan responde: “Este es el amor a Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos” (1 Juan 5:3).