NO QUIERO OÍR ESO
¿Te has preguntado alguna vez por qué los discípulos eran tan ignorantes de los caminos de Cristo y los propósitos eternos de Dios? ¿Por qué, después de tres años de sentarse bajo la bendita predicación del Salvador del mundo, ellos seguían ciegos, sin preparación para lo que vendría? ¿Por qué era tan limitada su comprensión de la cruz y de la resurrección?
¡Era porque ellos no escuchaban con fe! En diversas ocasiones Jesús tuvo que reprenderlos: “¡Oh insensatos, y tardos de corazón para creer todo lo que los profetas han dicho!” (Lucas 24:25).