LA RAZÓN DE DIOS PARA MOSTRAR SU PODER
En el tercer capítulo de Hechos, después de que Pedro y Juan sanaron a un mendigo paralítico en la puerta que daba al templo, varios espectadores quedaron asombrados al verlo. Habían conocido al hombre durante años, y la sanidad era innegable. Cuando las personas preguntaron a los discípulos al respecto, Pedro les dijo: “Varones israelitas, ¿por qué os maravilláis de esto? ¿o por qué ponéis los ojos en nosotros, como si por nuestro poder o piedad hubiésemos hecho andar a éste? El Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, el Dios de nuestros padres, ha glorificado a su Hijo Jesús” (3:12-13).