PERO GUARDÉ LA FE
Pablo guardó su fe durante los tiempos buenos y malos.
En sus últimos días, Pablo pudo gloriarse: “He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe” (2 Timoteo 4:7). Piensa en el testimonio de Pablo en ese momento. Él podía haber dicho: “Satanás envió mensajeros para pelear conmigo en Jerusalén, Damasco, Asia, Éfeso, Antioquía y Corinto. Pero guardé la fe”.
“Trató de hundirme en el Mediterráneo azotado por tormentas. Tres veces naufragué, descendiendo a lo profundo, noche y día. Pero guardé la fe”.