LOS LÍMITES DE LA ENSEÑANZA
Permítanme hacer una declaración audaz: el cristianismo no es una religión donde predomine la enseñanza. En la actualidad nos ha invadido prácticamente el culto al orador. La persona que pueda ponerse de pie y exponer doctrina correcta se percibe como esencial; sin un talento tal la iglesia no sabría qué hacer. La iglesia norteamericana ha convertido el sermón en la pieza central de la reunión, en lugar de que lo sea el trono de la gracia, donde Dios actúa en la vida de las personas.