UN HOMBRE CONFORME AL CORAZÓN DE DIOS
Aun cuando era un niño, David conocía el poder y la protección de Dios. Los adultos se empequeñecieron al ver a Goliat, el gigante, pero David no. Se enfrentó al gigante con nada más que una honda en la mano y lo derribó. Se enfrentó a leones usando solamente sus manos y a osos con nada más que una lanza. ¡Dios tomó a un niño de campo, pequeño e insignificante, un pastor, y lo convirtió en un poderoso rey guerrero!