Dios puede restaurar todo lo que parezca muerto en nuestras vidas con una sola palabra. ¿Estás teniendo problemas financieros, y no puedes pagar tus cuentas? Así sucedió con los discípulos del Señor, y Él arregló su situación de manera sobrenatural.
Marcos 5 cuenta la historia de Jairo, el jefe de la sinagoga desesperado que pidió a Jesús que sanara a su hija. La niña de doce años de edad estaba peligrosamente cerca de la muerte, y Jairo le rogó a Cristo que fuera a su casa y pusiera las manos sobre ella.
En los días que vienen, vas a escuchar increíbles mensajes acerca de amar a Jesús que sonarán santos y se parecerán a Cristo, pero estarán contaminados con un error que roba a los santos de aquello que produce determinación. ¡Esos mensajes carecerán de la urgencia por estar preparados o por el anhelo de su venida! Sus predicadores quitarán la gloriosa verdad de este evento y tratarán que busques un reino terrenal. ¡Y si esperas ansiosamente por Su venida, te etiquetarán como un escapista!
“Y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad” (Juan 1:14). La palabra griega para gloria aquí es “doxa” y es el origen del Himno Doxología (En español “A Dios el Padre”), que tantas iglesias cantan para ensalzar la inmensa gloria de Dios.
"Y cuando Jesús vio que la multitud se agolpaba, reprendió al espíritu inmundo, diciéndole: Espíritu mudo y sordo, yo te mando, sal de él, y no entres más en él" (Marcos 9:25). Después de que Jesús oró, el muchacho cayó en tierra como muerto. Pero la Escritura dice: "Pero Jesús, tomándole de la mano, le enderezó; y se levantó" (versículo 27).
¿Puedes imaginar el gozo en esta escena? Este chico limpio y libre debió haber corrido a su padre para abrazarlo. Y el corazón del padre saltó de felicidad. Dios lo había arreglado todo.
En Marcos 9, un padre perturbado trajo a su hijo poseído a los discípulos de Jesús, buscando liberación. Este chico no estaba simplemente pasando problemas ni estaba siendo tan sólo rebelde. Él estaba lleno de espíritus malignos que controlaban todas sus acciones. Su estado era bastante conocido en dicha región y cuando los demás padres lo veían acercarse, lo más probable es que llevaran a sus hijos a casa.
No es suficiente que nosotros simplemente creamos en Dios como creador, el hacedor de todas las cosas. También debemos creer que Él es un Dios que anhela hacer lo imposible en nuestras vidas. La Biblia lo dice claramente: Sí no creemos esto acerca de Él, no confiamos en Él en absoluto.
Probablemente recuerdes el relato de Génesis en el que Dios se le apareció a Abraham. El patriarca estaba sentado en la puerta de su tienda durante el calor del día, cuando de pronto tres hombres aparecieron delante de él, parados debajo de un árbol. Abraham salió para encontrarse con ellos, les preparó comida y los recibió.
Durante su conversación, el Señor le preguntó a Abraham por su esposa Sara. Luego, Dios dijo algo increíble: "He aquí que Sara tu mujer tendrá un hijo" (Génesis 18:10).
Juan y su hermano Santiago eran discípulos de Juan el Bautista, el ferviente profeta conocido en toda la nación. Ellos trabajaban el negocio de pesca de su padre; de esta manera estos recios y duros hermanos recibieron el sobrenombre de "hijos del trueno". En otras palabras, casi nada los hacía rendirse.