EL ESPÍRITU DE INTENSIDAD
Cuando Dios está a punto de hacer una nueva obra, Él derrama un espíritu de intensidad sobre Su pueblo. Ya no podemos ser flojos espirituales, relajados, complacientes y apocados. Debemos ser intensos, llenos de calor y pasión por Cristo, sintiendo seriamente y en lo profundo la obra de Dios. Hoy, Dios está levantando un pueblo que odia el pecado y tiembla ante Su Palabra. Su remanente debe oír y creer en los santos profetas. Ellos no deben dudar ni volverse tibios; por el contrario, deben tomar las cosas de Dios con mayor seriedad a medida que transcurren los días.