APRENDIENDO A ORAR

Jim Cymbala

No se puede enseñar la oración mediante principios y seminarios. Debe nacer de un ambiente completo de sentida necesidad. Si yo digo: "Debiera orar", pronto se me acabará la motivación y dejaré de hacerlo; la carne es demasiado fuerte. Tengo que ser impulsado a orar.

Hay demasiados cristianos que viven en un estado de negación. "Bueno, espero que algún día mi hijo recapacite." Algunos padres en realidad han dado por vencidos: "Supongo que nada se puede hacer. Bobby no salió bien, pero lo intentamos; lo dedicamos al Señor cuando era un bebé. Tal vez algún día".

EL ABRE MIS OÍDOS

David Wilkerson

Yo no comprendía cuan culpable era de este horrible pecado de tener oídos contaminados, hasta que fui de viaje de predicación a las islas Británicas. Mi hijo Gary y yo, estábamos siendo llevados a un evento de predicación por un pastor que nos preguntó cortésmente como iban nuestras reuniones. Cuando traté de responderle, me interrumpió para hablarme sobre su propia predicación. Esto pasó varias veces, y cada vez, él era “superior” a mí, con historias de tener multitudes más grandes y visitar más países que yo.

OÍDOS CONTAMINADOS

David Wilkerson

“Jehová el Señor me dio lengua de sabios, para saber hablar palabras al cansado; despertará mañana tras mañana, despertará mi oído para que oiga como los sabios. Jehová el Señor me abrió el oído, y yo no fui rebelde, ni me volví atrás” (Isaías 50:4-5).

VANAS PALABRAS

David Wilkerson (1931-2011)

El Salmo 50 enumera tanto el pecado de contaminar la boca como sus consecuencias. Muchos en la casa de Dios han tomado su Palabra livianamente en este asunto.

UN ROBO DEL PEOR TIPO

David Wilkerson

Santiago advierte a la Iglesia: “Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. La lengua está puesta entre nuestros miembros, y contamina todo el cuerpo, e inflama la rueda de la creación, y ella misma es inflamada por el infierno” (Santiago 3:6).

Leemos una advertencia similar en Isaías: “Entonces invocarás, y te oirá Jehová; clamarás, y dirá él: Heme aquí. Si quitares de en medio de ti el yugo, el dedo amenazador, y el hablar vanidad” (Isaías 58:9). El significado hebreo de vanidad aquí implica rudeza, irreverencia y falta de respeto.

ACEPTOS

Gary Wilkerson

En la historia de la mujer sorprendida en adulterio que se cuenta en Juan 8, Jesús hizo acepta a la acusada. En lugar de rechazar a la mujer adúltera, cuya vida pendía de un hilo, Él la aceptó, y hace lo mismo por nosotros hoy. Toma a todo aquel que ha sido llevado al límite debido a su propio pecado y le dice: “Tú eres mío, estas justo en el centro del amor del Padre”.

UN MANDAMIENTO NUEVO

Carter Conlon

“Hijitos, aún estaré con vosotros un poco. Me buscaréis; pero como dije a los judíos, así os digo ahora a vosotros: A donde yo voy, vosotros no podéis ir. Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros” (Juan 13:33-35).

ORANDO POR TUS SERES QUERIDOS

David Wilkerson

No hace mucho tiempo, un joven pasó al frente en un servicio de oración en la iglesia “Times Square”, temblando y llorando. Él me dijo que era del estado de Washington, y que temprano esa misma noche había entrado de casualidad a nuestro servicio. Él había salido para ir a un concierto musical, pero luego salió del evento y regresó a la iglesia. Ahora quería oración y entonces le pregunté: “¿Tus padres son cristianos?” Él contestó: “Sí, señor. Ellos siempre están orando por mí”.

UN POCO DE LEVADURA

David Wilkerson

Pabló le preguntó a la iglesia en Galacia: “Vosotros corríais bien; ¿quién os estorbó para no obedecer a la verdad? Esta persuasión no procede de aquel que os llama. Un poco de levadura leuda toda la masa” (Gálatas 5:7-9).

UNA CONFIANZA SANTA

David Wilkerson

Era con confianza que Pablo podía decirle a la iglesia en Roma: “Y sé que cuando vaya a vosotros, llegaré con abundancia de la bendición del evangelio de Cristo” (Romanos 15:29). Él tenía una confianza santa en su caminar con Cristo. Él declaró: “Y por esto procuro tener siempre una conciencia sin ofensa ante Dios y ante los hombres” (Hechos 24:16).