APRENDIENDO A ORAR
No se puede enseñar la oración mediante principios y seminarios. Debe nacer de un ambiente completo de sentida necesidad. Si yo digo: "Debiera orar", pronto se me acabará la motivación y dejaré de hacerlo; la carne es demasiado fuerte. Tengo que ser impulsado a orar.
Hay demasiados cristianos que viven en un estado de negación. "Bueno, espero que algún día mi hijo recapacite." Algunos padres en realidad han dado por vencidos: "Supongo que nada se puede hacer. Bobby no salió bien, pero lo intentamos; lo dedicamos al Señor cuando era un bebé. Tal vez algún día".