SEÑOR, AYÚDAME A RENDIRLO TODO
“Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados [cambiados] de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor” (2 Corintios 3:18).
Los creyentes pasan demasiado tiempo orando: “Dios, cambia mis circunstancias; cambia a mis compañeros de trabajo; cambia mi situación familiar; cambia las condiciones en mi vida”. Sin embargo, rara vez oramos la oración más importante: “Cámbiame, Señor. Yo soy el que necesita oración”.