¡HAZLO OTRA VEZ, SEÑOR!
En Marcos 8, una vez más, Jesús alimentó a una multitud, esta vez se trataba de 4,000 personas, tan sólo con siete panes y unos cuantos peces. Nuevamente, los discípulos recogieron varias canastas de sobras (ver Marcos 8:5-8). Sin embargo, Cristo discernió que los discípulos aún no aceptaban Su poder de obrar milagros. Así que les preguntó: “¿Aun tenéis endurecido vuestro corazón?” (8:17).