ÉL NUNCA TE ABANDONA
“Pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte” (Lucas 22:32). Para mí, este es uno de los versículos más alentadores de toda la Escritura. Pedro estaba soportando una severa prueba y Jesús le estaba asegurando que no importaba lo que él pudiera enfrentar, su fe no fallaría.
Aunque Pedro había negado a Cristo, Dios no lo abandonó, ni por un momento. Este discípulo, alguna vez temerario, ahora quebrantado y angustiado por su fracaso, nunca estuvo, ni por un momento, solo. Y, amados, ¡tampoco lo estamos nosotros!