Mi querido amigo, nunca limites el perdón de Dios hacia ti. No hay límite para su perdón y longanimidad. Jesús les dijo a sus discípulos: “Y si [tu hermano] siete veces al día pecare contra ti, y siete veces al día volviere a ti, diciendo: Me arrepiento; perdónale” (Lucas 17:4).
Yo nunca he conocido a alguien que tenga contentamiento toda su vida. Los 'paganos felices', personas que afirman estar enteramente satisfechas sin Dios ni religión, tienden a pensar: "Las cosas están funcionando bien en mi vida, así que estoy feliz". El problema es que esta es una felicidad superficial porque se basa enteramente en las circunstancias. Este tipo de felicidad nunca durará mucho y no puede soportar ningún tipo de sufrimiento.
No es tu tarea calificarte a ti mismo para ir al cielo. Jesús nos libró del poder de las tinieblas en la cruz. Él nos ha invitado a una herencia de los santos y de luz.
La culpa es peligrosa porque destruye la fe. Al enemigo de nuestra alma no le interesa en absoluto convertir a los cristianos en adúlteros, adictos o prostitutas. Sólo le interesa una cosa: convertir a los cristianos en incrédulos. Utiliza los deseos del cuerpo para atar la mente.
Millones se han convertido porque un hombre esperó hasta oír la voz de Dios. Pedro permitió que la voz del Salvador llegara a él. “Pedro subió a la azotea para orar… Y le vino una voz” (Hechos 10:9, 13).
Juan el Bautista nunca llegó a Pentecostés. No vio ninguna de las lenguas repartidas de fuego, ni escuchó el fuerte viento que soplaba. No vio a Jerusalén sacudida y multitudes convertidas, ¡pero aun así, Juan dijo que su gozo se había cumplido! Había escuchado algo mejor que el viento recio, mejor que los buenos reportes, mejor que los sonidos de una novia feliz. Había oído la voz del Salvador.
Elías ejerció el poder de la oración. Se paró en el Monte Carmelo y se burló de los profetas de Baal, matándolos justo en frente de las narices del rey.
Elías siempre tuvo razón en creer que un gran despertar espiritual estaba a punto de ocurrir. El fuego de Dios había caído y las multitudes habían presenciado milagros. Había sido una demostración increíble del poder de Dios. ¡Qué impresión se llevó él! Jezabel no estaba impresionada en absoluto con los milagros y el poder, y le dijo a Elías: "Para mañana a esta hora, te mataré tal como mataste a mis sacerdotes".
La desesperanza surge de una visión incorrecta de Dios, y es ahí donde Satanás viene a matar y destruir nuestra visión de que Dios es bueno y para nosotros. Dios es poderoso, está disponible y presente para nosotros en todo momento; él está con nosotros en la tormenta cuando las tormentas no cesan.
En hebreo, hay una palabra maravillosa: chanak. Tiene dos raíces etimológicas. La primera se refiere a poner en marcha, guiar o ayudar a descubrir. Está en: “Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él” (Proverbios 22:6). Este pasaje evoca el divino y precioso llamado de todo padre a desarrollar a su hijo en el camino que Dios ha escogido para ese hijo.
Creemos que nuestro Señor disfruta lo suficiente de lo que hacemos por él, pero hay mucho más. Considera este versículo: “¿Quién de vosotros, teniendo un siervo que ara o apacienta ganado, al volver él del campo, luego le dice: Pasa, siéntate a la mesa? ¿No le dice más bien: Prepárame la cena, cíñete, y sírveme hasta que haya comido y bebido; y después de esto, come y bebe tú?” (Lucas 17:7-8).