Todos tenemos un llamado del Señor. Y en diversas etapas de nuestra vida, Él ha puesto delante de nosotros un plan preestablecido que hemos de cumplir. Por otra parte, Dios promete que si actuamos en fe, confiando en Él, Él traerá ese plan a buen término.
La Biblia describe a Satanás como el acusador de nuestros hermanos. En Apocalipsis 12:10 leemos que Satanás "acusaba [a nuestros hermanos] delante de nuestro Dios día y noche". Cada vez que Satanás está presente en las Escrituras, alguien está siendo acusado. Él está allí en la forma de una serpiente tentadora en Génesis y vemos que Adán y Eva se acusan mutuamente con crueldad. La gente murmuró en el Antiguo Testamento, las plagas los devoraron, y el apóstol advierte: "Estas cosas sucedieron para nuestra enseñanza, nuestro entendimiento.
Ahora mismo, Dios está preparando un nuevo mundo – un cielo nuevo y una nueva tierra – para su pueblo. Y esta nueva creación estará compuesta de una Nueva Jerusalén, que incluye un hogar para la Novia de Cristo. Isaías vio este nuevo mundo que Dios está creando, y el ver esto lo debe haber sobrecogido. Dios dijo a través del profeta: “Porque he aquí que yo crearé nuevos cielos y nueva tierra; y de lo primero no habrá memoria, ni más vendrá al pensamiento.
La verdad es que no todas las pruebas son pruebas de fe. A menudo, el Señor está detrás de algo más cuando estamos en el horno de la aflicción. Ciertamente, mientras más cerca caminas con Cristo y más profundas tus pruebas, mucho más está obrando él en ti para lograr algo más que fe.
Pero no malinterpretes: cuando nuestra fe vacila, pruebas de fe vendrán. Nunca estaremos completamente más allá de ser probados. Pero aquí hay otro de los propósitos de Dios en nuestras pruebas: El Padre está preparando una Novia para su Hijo.
Pablo testifica haber sido afligido con pruebas y sin embargo terminando su carrera habiendo ganado la prueba de la fe. Él escribe: “He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe” (2 Timoteo 4:7). Claro, Pablo sabía que todavía tenía mucho por hacer. Había grandes pruebas y sufrimientos por delante de él. Pero podía decir honestamente:
Dios no se deleita en las pruebas por las que atraviesan sus hijos. La Biblia dice que Cristo es compasivo hacia nosotros en todas nuestras pruebas, siendo tocado por los sentimientos de nuestras dolencias. En Apocalipsis 2:9 le dice a la iglesia “Conozco… tu tribulación, y tu pobreza” Está diciendo, en esencia, “Sé por lo que estás atravesando. Quizás no lo entiendas, pero sé todo al respecto.”
¿Quiere Dios que seamos felices? Esta es una pregunta muy seria para muchos Cristianos. De principio a fin, la Biblia nos da una respuesta muy clara, y que está destinada a transformar la forma en que vivimos.
¡Sí, Dios quiere que seamos felices! Su deseo está fundamentado sólidamente, es una verdad basada en la Biblia y demostrada en la Escritura. Cada versión moderna de la Biblia habla de la felicidad una y otra vez.
No importa cuántas veces experimente el poder de Dios, nunca dejará de sorprenderme. Nunca dejará de asombrarme con la manera en que puede llevar a convicción aún al barrio más frío y difícil. La forma en que puede disipar el mal en cuestión de segundos y exponer lo más profundo del corazón de una persona, llevándola de rodillas ante la cruz.
Un evangelio diluido y a medias es una abominación al Señor. Como ves, puedo escribirte, diciendo: “Jesús te ama y desea bendecirte. Él quiere que disfrutes tu vida. Él desea concederte milagro tras milagro”.
“Si, pues, nos examinásemos a nosotros mismos, no seríamos juzgados; mas siendo juzgados, somos castigados por el Señor, para que no seamos condenados con el mundo” (1 Corintios 11:31-32). Entonces, ¿de qué manera podemos juzgarnos a nosotros mismos, como Pablo dice que hagamos?