UNA DOLOROSA REALIDAD
Imagina la angustia de Saulo cuando Cristo lo enfrentó cerca de Damasco con una realidad dolorosa. El Señor le dijo a Saulo: "Yo soy Jesús, a quien tú persigues" (Ver Hechos 9:4-5). Saulo había pensado que estaba tratando simplemente con personas, haciendo el trabajo de Dios para erradicar a los herejes judíos.