En el libro de Lucas, vemos otra vez que la sociedad estaba en total conmoción.
El pueblo reclamaba porque la influencia, la autoridad y el lugar donde el testimonio de Dios habitó físicamente, estaba siendo dominado por una potencia extranjera.
Durante muchos meses, escudriñé y estudié las Escrituras, pidiéndole al Señor que me dé un mensaje de esperanza y aliento para estos tiempos duros. Mi espíritu clamó: “Señor, por favor habla una Palabra a mi corazón para tus hijos, pues sólo Tú tienes palabras de vida eterna. Sólo Tú puedes darnos una Palabra de consuelo en tales tiempos”.
El Espíritu Santo respondió mi oración, hablando a mi corazón, lo siguiente:
“Yo te daré una sola promesa de mi Palabra. Y si tú confías tu vida entera a ella, esta Palabra te guardará durante todos los tiempos peligrosos”.
Debo preguntarte: Cuando golpea la tormenta, ¿vas al Señor en oración? Si es así, entonces estás obteniendo fuerzas, porque tu mente está fijándose en el amor de tu soberano Padre celestial. En Su presencia, Él continuamente te revela Su poder y te alienta para que puedas llegar a la meta.
No es voluntad de Dios que Sus hijos enfrenten los tiempos peligrosos que están delante, paralizados de miedo, de hecho la profecía bíblica y las advertencias no deberían asustarnos. El deseo de corazón de Jesús, al respecto, se puede notar claramente:
La Escritura dice claramente que debemos prestar oído a todo mensaje profético dado por hombres de Dios y confirmado en la Escritura. Debemos reunir todo el conocimiento posible sobre las tormentas venideras, para poder preparar nuestros corazones para cualquier cosa que vayamos a enfrentar.
Durante años, he venido fielmente advirtiendo sobre un holocausto financiero mundial. Ahora mismo, estamos viendo esto suceder en todo el mundo. Advertí que los cristianos iban a sufrir, que iba a haber gran pérdida y mucha dificultad, y esto ya está sucediendo. Multitudes de santos preciosos por todo el mundo están ahora pasando por gran estrés económico y mental.
“Entonces el ángel le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios. Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS” (Lucas 1:30-31).
El favor de Dios produjo, literalmente, un cambio circunstancial en la vida de María; un giro de 180 grados. De acuerdo con la Biblia, ella concibió. Cuando el favor de Dios está en tu vida, Él no sólo dice: "Las cosas van a funcionar; sólo trata de tener pensamientos felices" No, Dios cambia tu mundo; Él pone las cosas al revés.
Una familia de nuestra iglesia tiene un testimonio poderoso. El padre fue abusado, violado y golpeado por una persona religiosa cuando era joven, por lo cual tenía un odio ardiente contra la religión durante toda su vida.
Cuando perdió su trabajo hace algunos años, su esposa comenzó a recibir la ayuda de varios servicios que ofrecemos a las familias de nuestra ciudad. Más tarde, en Navidad, se hizo voluntaria, y luego se hizo de amistades, y poco a poco, comenzó a asistir a la iglesia regularmente.
En Pentecostés, El Espíritu Santo cayó sobre personas que se habían preparado, y que “estaban todos unánimes juntos (eran de un mismo sentir)” (Hechos 2:1). Así que, ¿qué quiere decir que las personas eran de un mismo sentir? En palabras simples, la misericordia estaba fluyendo a través de ellos. Déjame explicar.
El diablo sabe lo que está escrito en la Palabra de Dios y está empeñado en estorbar la gran cosecha que viene. Ha desatado un ataque furioso contra la iglesia, usando cada arma que puede para quitar la paz de los hijos de Dios.
Los profetas – desde Isaías, Jeremías, y Ezequiel hasta los profetas menores – revelan que en los últimos días el Espíritu de Dios caerá una vez más sobre las personas que estén preparadas. Este evento se conoce como “la lluvia de la cosecha”. Promete ser más grande que la “lluvia temprana” que fue el gran derramamiento del Espíritu en Pentecostés.