“Porque ya está en acción el misterio de la iniquidad” (2 Tesalonicenses 2:7).
La palabra griega que Pablo usa para “iniquidad” en este pasaje, significa literalmente, "anarquía". Por lo tanto, es un misterio de anarquía, actuar sin restricción o ley.
"El que siembra generosamente, generosamente también segará" (2 Corintios 9:6).
Un confundido indigente llegó a mi oficina cuando yo estaba sirviendo como pastor asistente en la Iglesia Times Square en Nueva York, años atrás. Él no estaba interesado en tener conversación alguna, hasta que bajó la mirada hacia mis finas y genuinas botas de vaquero tejanas.
"No sé por qué estoy aquí", dijo. "Ustedes, los predicadores, son todos iguales, gastando su dinero en grandes edificios y autos lujosos. ¡Y mira esas botas!
“Antes que fuese traspuesto, tuvo testimonio de haber agradado a Dios. Pero sin fe es imposible agradar a Dios” (Hebreos 11:5-6). ¿Qué era lo que tenía Enoc que agradaba tanto a Dios? Era que su andar con Dios produjo en él el tipo de fe que Dios ama.
A través de la Biblia y de toda la historia, aquellos que caminaron con Dios se volvieron hombres y mujeres de fe. Si la Iglesia camina diariamente de la mano de Dios, en comunión continua con Él, el resultado será un pueblo lleno de fe.
Elías y Enoc, los únicos dos profetas que fueron traspuestos, tenían algo en común. Ambos eran enemigos del pecado y clamaban contra él. Ambos caminaban tan cerca de Dios que no podían dejar de compartir su odio por la impiedad.
El efecto innegable en todos los que caminan con Dios es un creciente odio hacia el pecado, y no sólo el odio, sino la separación de él. Si todavía amas este mundo y estás a gusto con los impíos - si eres amigo de los que lo maldicen - no estás caminando con el Señor, sino sentado en la cerca, exponiéndolo a vergüenza pública.
Hoy en día, muchos cristianos corren a las montañas para esconderse de las calamidades. Los llamados “profetas” están diciendole a la gente que busquen refugio. A los judíos cristianos se les está advirtiendo que deben regresar a Israel para escapar del colapso financiero que viene a los Estados Unidos.
“Por la fe Enoc fue traspuesto para no ver muerte, y no fue hallado, porque lo traspuso Dios; y antes que fuese traspuesto, tuvo testimonio de haber agradado a Dios. Pero sin fe es imposible agradar a Dios” (Hebreos 11:5-6)
“Y Enoc caminó con Dios”. El significado original de la palabra hebrea caminar implica que Enoc conversaba continuamente con Dios. Vivió 365 años, o sea ¡un "año" de años! Él nos muestra una nueva clase de creyente, pues es un tipo de creyente dedicado a Cristo.
Pablo instaba a Timoteo a permanecer en Éfeso, aunque daba la impresion de que él no quería quedarse. (Ver 1 Timoteo 1:3-4). Creemos que la razón quizás era debido a los problemas que la iglesia de Éfeso estaba enfrentando. Al parecer la iglesia estaba viviendo según su propia justicia, tratando de parecer justos. Cuando alguien vive en justicia propia, a menudo esa persona es engañada y esto la puede llevar a ser codiciosa y ambiciosa, e inclusive comenzar a acaparar cosas.
En el Nuevo Testamento, Cristo es el Cordero perfecto de Dios que es ofrecido por los pecados del mundo. Su sangre es derramada en la cruz y constituye una Pascua sobrenatural para cada uno de nosotros. Somos salvos de la muerte y encontramos la protección eterna y la paz en él. Todo aquel que, por fe, se cubre en la sangre de Cristo, escapa de la muerte eterna y encuentra la salvación.
El Antiguo Testamento está repleto de relatos sobre las maravillosas bendiciones que venían sobre aquellos que caminaban en la presencia de Dios.
La presencia de Dios era tan evidente en la vida de Abraham, que hasta los impíos alrededor de él reconocían la diferencia entre sus vidas y la de él: “Habló Abimelec…a Abraham, diciendo: Dios está contigo en todo cuanto haces” (Génesis 21:22). Este rey pagano estaba diciendo: “Hay algo diferente acerca de ti, Abraham. Dios está contigo donde sea que vayas”.
“Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor” (2 Corintios 3:18).
Si Jesucristo es tu Señor, Él ha ordenado que la luz de Su misericordia resplandezca en tu alma.