No Te Rindas
Cualquiera que sea tu batalla, ¡no te rindas! Dios nunca es limitado en poder para proveer la fuerza y los recursos que puedas necesitar.
Cualquiera que sea tu batalla, ¡no te rindas! Dios nunca es limitado en poder para proveer la fuerza y los recursos que puedas necesitar.
El poder de la fe es creer lo que Cristo ha logrado por nosotros y atribuirlo a la justicia de Dios.
Debido a nuestra fe en Jesús y su obra redentora, el Señor nos acredita la justicia de Cristo y somos considerados perfectos en él.
Hay carne disponible para cada creyente, alimento espiritual que nos hará madurar en la justicia de Cristo.
Cuando estás plantado junto al agua viva, puedes recurrir a su fuerza para superarlo.
El crecimiento espiritual y la madurez pueden llegar lentamente a nuestras vidas, pero no debemos perder la esperanza. Dios es fiel para terminar la obra que ha comenzado en nosotros.
En el reino de Cristo, hoy es el día. Ahora es su momento para que se cumpla su llamado en cada uno de nosotros. No debemos permitir que ninguna excusa nos desvíe.
Es hora de que dejemos de comparar nuestra justicia con la de los demás. Dios te ha imputado la medida plena de perfecta justicia en Cristo.
Cuando Jesús ascendió al Padre, su perfecta obediencia había cumplido todas las exigencias de la ley, y su sangre fue presentada en pago total por nuestro pecado.
Dios nos ha provisto a cada uno de nosotros de una herencia mediante la cual podemos presentarnos ante Él con justicia perfecta en Jesucristo, y deberíamos desearla.