Un Pacto Eterno
El pacto de Dios con nosotros no es solo un pacto interno escrito en nuestros corazones, ¡sino que es eterno!
El pacto de Dios con nosotros no es solo un pacto interno escrito en nuestros corazones, ¡sino que es eterno!
Cuando los creyentes enfrentamos desafíos, nos encontramos en una montaña proverbial o en un cañón. Debemos elegir mirar hacia arriba en lugar de hacia abajo porque nuestra ayuda viene de lo alto.
El rasgo que más cambia la vida en la iglesia hoy en día es que el pueblo de Dios se vista de humildad.
Como cristianos, enfrentaremos problemas y aflicciones, pero podemos confiar en que Dios nos librará de ellos.
La escalera de Jacob nos recuerda que Dios sigue trabajando a nuestro favor y envía a sus ángeles para atender nuestras necesidades.
Cuando nos sometemos a la justicia de Dios, hallaremos paz y reconciliación con él.
Mientras el mundo aumenta su odio hacia los seguidores de Cristo, no tenemos por qué temer ni preocuparnos. El Espíritu de Dios es nuestra paz y nuestra seguridad en tiempos turbulentos.
Jesús destruyó el poder de las higueras engañosas en nuestras vidas, pero dejó que la batalla más grande, contra las montañas, se librara en asociación con nosotros.
La justicia de Cristo nos capacita para amar a los demás incondicionalmente con el amor perfecto de Dios.
Por el sacrificio de Cristo en la cruz, somos dignos de adorar y servir al Señor.