REQUISITOS PARA LA ORACIÓN PREVALECIENTE

Jim Cymbala

Para que un creyente pida y reciba del Señor confiadamente, debe seguir las leyes de oración establecidas por el Padre. Estas pautas se encuentran dispersas en las páginas de las Escrituras y la obediencia a ellas abre el canal desde la dispuesta mano del Padre a nuestras propias manos extendidas en necesidad.

Primero, acércate a Dios en y a través del nombre de Jesús. Apelamos en base a lo que Cristo hizo por nosotros y no a nuestros propios méritos, porque no tenemos ninguno. Puede ser humillante admitir continuamente que somos pecadores indefensos, salvos por gracia, pero sólo este camino nos llevará a un Dios que escucha la oración.

En segundo lugar, una persona que ora debe creer. La Biblia dice que cuando pedimos, “debemos creer y no dudar”. Una persona con dudas y de doble ánimo no debe pensar “que recibirá cosa alguna del Señor” (Santiago 1:6-8).

La tercera directriz involucra el estado de nuestros corazones. El apóstol Juan aborda el tema de esta manera: “Si nuestro corazón no nos reprende, confianza tenemos en Dios; y cualquiera cosa que pidiéremos la recibiremos de él, porque guardamos sus mandamientos, y hacemos las cosas que son agradables delante de él” (1 Juan 3:21-22).

Una conciencia limpia y un corazón puro son necesidades absolutas para la oración prevaleciente. No puedo pedirle confiadamente a Dios las respuestas cuando me estoy aferrando a los pecados que clavaron a su Hijo en la cruz del Calvario. Es imposible vivir en la iniquidad y disfrutar del favor del Señor simultáneamente.

“Esta es la confianza que tenemos en él, que, si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho” (1 Juan 5:14-15). Dios desea una actitud de confianza, seguridad, cuando venimos a él en oración.

Te animo a que te acerques a Dios como cuando un niño se acerca a un padre que él sabe que lo ama incondicionalmente, sin reservas ni miedo al rechazo. “En quien [Cristo] tenemos seguridad y acceso con confianza por medio de la fe en él” (Efesios 3:12).

Jim Cymbala comenzó la iglesia Brooklyn Tabernacle con menos de veinte miembros en un pequeño y deteriorado edificio en una parte difícil de la ciudad. Nacido en Brooklyn, es un viejo amigo de David y Gary Wilkerson.