MANTÉN TU CORAZÓN ABIERTO

Gary Wilkerson

“Mejor es el que tarda en airarse que el fuerte; y el que se enseñorea de su espíritu, que el que toma una ciudad” (Proverbios 16:32).

¿No es esto interesante? Queremos dar nuestra vida al Evangelio y al campo misionero, pero a menos que maduremos, crezcamos y alimentemos nuestro propio corazón y nuestra propia alma; el tomar una ciudad será solo eso: tomar una ciudad. Y habrá una ciudad llena de gente miserable, frustrada, desanimada y deprimida.

Tomar una ciudad para el reino de Dios en realidad significa tener un corazón tan lleno del gozo del Señor que seamos movidos a la siguiente dirección. Entonces, esto significa que debemos cuidar nuestro propio corazón, vigilar y administrar “nuestra propia ciudad”.

“Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida” (Proverbios 4:23).

¿Ves lo que dice aquí? Todas las cosas de la vida fluyen del corazón. La mayoría de nosotros, como creyentes, nos esforzamos por obtener estas cosas, pero éstas, ya nos fueron dadas en Cristo Jesús.

Pedro dice que Jesús nos ha dado “todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad” (2 Pedro 1:3).

Enseñamos que el Nuevo Pacto de la cruz de Jesucristo es una obra terminada. Toda la paz y el gozo que él te habrá de dar ya te han sido dados.

Cuando estás adolorido y te sientes deprimido y desanimado, dices que no quieres sentir estas cosas. Pero cuando cierras las partes malas de tu corazón, las partes dolorosas, también cierras las partes buenas.

Así que mantén abierto tu corazón y pídele al Espíritu Santo que te ayude a lidiar con el dolor en tu vida. No huyas de él. No te escondas de él. Guarda tu propia viña; enfrenta los problemas. Pero recuerda, todo esto lleva tiempo; así que no te impacientes al permitir que el Espíritu Santo haga su trabajo.