LA PRIMERA OBRA DEL ESPÍRITU SANTO

David Wilkerson (1931-2011)

El profeta Isaías profetiza lo que sucede cuando el Espíritu Santo cae sobre un pueblo. “Hasta que sobre nosotros sea derramado el Espíritu de lo alto, y el desierto se convierta en campo fértil, y el campo fértil sea estimado por bosque” (Isaías 32:15). Él está diciendo: “Cuando el Espíritu Santo viene, lo que una vez fue un desierto estéril se convierte en un campo de cosecha. Un trozo de tierra muerta se desborda repentinamente de fruto y ese campo de frutos se convertirá en un bosque; ustedes podrán aprovechar este bosque año tras año y ser continuamente más fructíferos”.

Cuando el Espíritu Santo viene, su primera obra es limpiar su iglesia. Eso es lo que sucedió en Pentecostés. Cuando Pedro comenzó a predicar con la unción del Espíritu, el pueblo fue fuertemente convencido de pecado y gritaron: “¿Qué haremos?” (Hechos 2:37). La respuesta de Pedro fue: " Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados” (Hechos 2:38). Miles vinieron a Cristo ese día porque reconocieron su pecado y querían libertad.

Cuando el Espíritu Santo comienza a tratar con asuntos en la iglesia de Jesucristo, él trata amorosamente con cada individuo, trayendo convicción sobre cada ídolo, cada medida del yo que se exalta contra el conocimiento de Dios.

Isaías continúa: “Y habitará el juicio en el desierto, y en el campo fértil morará la justicia” (Isaías 32:16). Isaías no está hablando de un derramamiento del Espíritu, de una sola ocasión, lo que la gente podría considerar como un “avivamiento”. No, él está describiendo algo que trae un cambio duradero.

“Y el efecto de la justicia será paz; y la labor de la justicia, reposo y seguridad para siempre. Y mi pueblo habitará en morada de paz, en habitaciones seguras, y en recreos de reposo” (32:17-18). El Espíritu Santo es el administrador de la paz de Cristo, él reparte paz, y no puede haber paz sin justicia.

Te animo hoy a orar por más del Espíritu Santo en tu vida. Ora para que él agite tu alma y te atraiga a tu lugar secreto de oración. Él te proveerá de un quieto reposo y de la seguridad de que él estará contigo a través de lo que venga.