FERVOR POR CRISTO

Nicky Cruz

“Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia” (Filipenses 1:21). ¡Oh, que cada uno de nosotros pueda tener el fervor de vivir para Cristo que llenó a Pablo! Solo, en la dirección del Espíritu Santo, difundió el cristianismo en todo el Imperio Romano. No le importaba si vivía o moría, sólo quería que el reino de Dios avance.

Los cristianos de hoy han desarrollado una fe falsa, una fe sin compromiso. Estamos ocupados corriendo a conferencias bíblicas retiros, buscando a los expositores más elocuentes de la Biblia y compitiendo en estudios bíblicos semanales para llenar nuestras cabezas con más bosquejos y fórmulas. Mientras tanto, millones de personas heridas en todo el mundo están muriendo sin esperanza. Somos llamados a alcanzarlas.

¿De qué se trata el compromiso? Simplemente significa dedicarnos incondicionalmente al Señor y su obra. Ceñirnos el trabajo que tenemos delante de nosotros, a pesar de las circunstancias. Significa enseñar una clase de escuela dominical todos los domingos, sin importar qué; y permitir que los niños de esa clase se conviertan para nosotros, en los jóvenes más importantes de todo el mundo. Significa interceder por ellos y tomar un tiempo durante la semana para descubrir qué les molesta.

El compromiso no tiene en cuenta la conveniencia o los caprichos cambiantes de la emoción. El verdadero compromiso permanece como algo perdurable, algo con lo que se puede contar. Tristemente, la mayoría de los cristianos ni siquiera sabe cómo estar completamente comprometidos con el Señor. Están demasiado atrapados en su propio estilo de vida. Y demasiados quieren ser entretenidos en la iglesia, no comprometidos.

Corremos el riesgo de llegar a ser como la iglesia en Laodicea, mencionada en el libro de Apocalipsis: cristianos tibios, que no hacen nada. “Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente! Pero por cuanto eres tibio… te vomitaré de mi boca” (Apocalipsis 3:15-16). Pídele al Señor que renueve el espíritu de compromiso dentro de ti para que seas el servidor dedicado que él quiere que seas.

Nicky Cruz, evangelista internacionalmente conocido y prolífico autor, se volvió a Jesucristo de una vida de violencia y crimen después de encontrarse con David Wilkerson en la ciudad de Nueva York en 1958 La historia de su dramática conversión fue contada por primera vez en el libro “La Cruz y el Puñal” escrito por David Wilkerson y más tarde en su propio best seller “Corre, Nicky, Corre”.