ESCUCHA LA DIRECCIÓN DE DIOS

Jim Cymbala

Cuando pasamos tiempo con Dios, deberíamos querer hacer más que sólo presentar una lista de pedidos, ¡necesitamos escuchar su voz! Alguien dijo una vez: “¿Qué es más importante, que le digamos a Dios nuestras peticiones, las cuales él ya conoce antes de que se lo digamos, o que escuchemos su voz, para oír lo que está en su corazón?”.

Sé que algunas personas no creen que todavía podamos oír la voz de Dios. “Él ya ha dicho lo que va a decir, en la Biblia”. Argumentarían que oír a Dios es fanatismo religioso o una forma de emocionalismo atemorizante. Pero la historia de la iglesia cristiana niega totalmente esa creencia. ¿De qué otra manera, personas como el misionero británico Hudson Taylor, quien, mientras pasaba tiempo con el Señor, sintió que Dios puso un llamado en su corazón para ir a China, haya llevado el evangelio a personas no alcanzadas en Asia? De hecho, ¿cómo es que cualquier misionero que alguna vez haya hecho algo grande para Dios, hubiera sabido hacerlo a menos que Dios se lo haya comunicado en primer lugar? No hay ningún versículo en la Biblia que diga: “¡Anda a Bangladesh!”

Aunque todos sabemos que la Biblia está completa y Dios no habla para reemplazar doctrina ni se comunica en el mismo nivel de las Escrituras, él todavía habla. Él podría ofrecer palabras vitales de advertencia o mensajes de convicción que tengan una aplicación personal. A veces es una palabra de dirección, un sentido en el que debemos avanzar. Ese tipo de dirección sólo la oye un oído atento o un corazón que oye.

Uno de mis pasajes favoritos se encuentra en Isaías. “Jehová el Señor me dio lengua de sabios, para saber hablar palabras al cansado; despertará mañana tras mañana, despertará mi oído para que oiga como los sabios” (Isaías 50:4, énfasis agregado). 

Jim Cymbala comenzó la iglesia Brooklyn Tabernacle con menos de veinte miembros en un pequeño y deteriorado edificio en una parte difícil de la ciudad. Nacido en Brooklyn, es un viejo amigo de David y Gary Wilkerson.