Yo Deseo Buscar y Salvar
Cuando analizamos a los discípulos, Pedro es un blanco fácil. Metió la pata muchas veces. Sin embargo, a Juan se le llama el apóstol del amor, aquel a quien Jesús amaba. Veamos algunos puntos en los que incluso Juan tuvo dificultades y Jesús tuvo que corregirlo.
“Fueron y entraron en una aldea de los samaritanos para hacerle preparativos. Mas no le recibieron, porque su aspecto era como de ir a Jerusalén. Viendo esto sus discípulos Jacobo y Juan, dijeron: Señor, ¿quieres que mandemos que descienda fuego del cielo, como hizo Elías, y los consuma?” (Lucas 9:52-54). Este es el apóstol del amor, amigos.
Escuchemos la respuesta de Jesús: “Entonces volviéndose él, los reprendió, diciendo: Vosotros no sabéis de qué espíritu sois; porque el Hijo del Hombre no ha venido para perder las almas de los hombres, sino para salvarlas” (Lucas 9:55-56).
Como misionero y pastor, a menudo he orado: “Dios, trae a los pandilleros y a los drogadictos para que pueda compartir el evangelio con ellos. Permite que los quebrantados, los abusados, las prostitutas, los enfermos físicos y mentales vean tu gloria y tu amor”. Anhelo con todo mi corazón ver a las personas salvadas cuando sean testigos de la bondad de Dios.
Bueno, hace un año aproximadamente, vi un programa de televisión en el que una persona transgénero batió un récord femenino de pesas de banca. Yo jugué al fútbol americano durante muchos años, así que me cuesta mucho contener la ira cuando pienso en una persona transgénero que era hombre y se dedicó al deporte femenino. Me enojé mucho y entonces esta persona empezó a alardear de lo mucho más fuerte que todas las mujeres en pesas de banca. Exploté: “¡Qué idiota!”.
En ese momento, el Señor me recordó: “Yo amo a las personas transgénero”.
Vivimos en un mundo lleno de odio. Podemos mirar a ciertas personas y decir: “¡Que llueva fuego sobre sus cabezas!” Sin embargo, no sabemos qué espíritu tenemos cuando decimos cosas así. La iglesia tiene que elevarse por encima de esto y amar a las personas porque Dios quiere que su amor llegue a cada hombre y mujer de su comunidad. Incluso las personas que rechazan a Cristo y no honran a Dios con sus vidas están hechas a su imagen, y él desea urgentemente salvarlas. ¿Es ese también nuestro corazón?