Mantén el Rumbo
Los cristianos que eligen mantenerse al margen de la fe y asistir a la iglesia solo para sentirse cómodos no encontrarán mucha resistencia por parte del enemigo. Sin embargo, Satanás lanzará todo su arsenal contra ti si estás decidido a vivir para Jesús y tienes una visión para los que sufren, los perdidos y el cuerpo de Cristo. Tu camino estará plagado de pruebas y peligros que sacudirán tu alma.
El viaje de Pablo a Roma, como se describe en Hechos 27, ilustra cómo reaccionamos algunos de nosotros ante los ataques de Satanás. Cuando el barco que transportaba a Pablo completó la primera etapa del viaje, leemos: “Y siendo incómodo el puerto para invernar, la mayoría acordó zarpar también de allí, por si pudiesen arribar a Fenice… e invernar allí” (Hechos 27:12).
Pablo se opuso a esta decisión porque les alejaba del camino para llegar a Roma y porque el Espíritu se lo advirtió. Sin embargo, en ese momento les pareció la decisión más conveniente. Más tarde, el barco tuvo graves problemas que casi costaron la vida a todos.
Lo señalo porque cuando algunos cristianos encuentran resistencia del enemigo en su misión, deciden “irse a Fenice a pasar el invierno”. Es cierto que todos necesitamos unas vacaciones para refrescar nuestro espíritu después de un ministerio constante, pero me refiero a algo diferente. A una condición del corazón que dice: “Toma tu misión con un poco más de calma. Relájate y navega un poco”.
Cuando los cristianos hacen esto, se desvían por completo de su rumbo. Su misión ya no es Cristo, sino cuidar el barco, alejarlo de la tormenta. En efecto, se apartan de la resistencia que se les presenta.
Estos creyentes no se dan cuenta, pero les han robado su alto llamamiento. Eso no es poca cosa a los ojos de Dios. Si estoy navegando hacia Fenice en lugar de Roma, significa que nadie va a Roma con la misión que Dios me dio. Se está manteniendo un barco y se lo mantiene en condiciones de funcionamiento, pero la misión de ese barco no se está cumpliendo.
La comodidad y el reposo no son el objetivo del reino. Vivir en el reino significa que nuestras vidas no nos pertenecen; hemos sido comprados a un precio. Debemos mantener el rumbo tal como Jesús nos guía. Él nos dará la gracia para lograrlo, sin importar la resistencia que pueda surgir.