No Abandones el Lugar Secreto de Oración
Un consejero matrimonial dijo: “A dondequiera que veo en nuestra iglesia, las parejas se están separando. Es una plaga literal en el cuerpo de Cristo en este momento”.
Oigo todo tipo de razones para el conflicto en los hogares cristianos: incompatibilidad, falta de comunicación, pérdida de afecto e infidelidad. Pero en realidad, es mucho más que eso. Detrás de todo hay un ataque del infierno contra los santos de Dios.
La causa de los hogares rotos entre los no cristianos no es un misterio. Pero entre los justos, todo este conflicto tiene una causa. Piénsalo. ¿Cómo es que cristianos dedicados que han estado bajo predicación piadosa por años de pronto no tienen autoridad en sus hogares? Ellos saben muy bien que el pacto de Dios es su fortaleza. Saben que Él promete destruir todo poder satánico que venga contra ellos. Entonces, ¿por qué el diablo está prevaleciendo? ¿Por qué su matrimonio está bajo amenaza constante?
Yo creo que es porque al menos uno de los cónyuges ha abierto la puerta a un engaño satánico. Tal vez ambos han permitido algún tipo de transigencia en sus vidas, o se han vuelto espiritualmente negligentes. Un diablo enfurecido ha ganado una fortaleza en sus corazones y en su hogar.
Si tú estás bajo un ataque así, deberías estar preguntando lo mismo que los discípulos: “Maestro, ¿por qué nosotros no pudimos echar fuera esos demonios?” (ver Marcos 9). Jesús respondió que ciertas ataduras demoníacas no responden a la imposición de manos ni a una oración superficial o de una sola vez. Tales fortalezas están tan profundamente arraigadas que la única manera de expulsarlas es mediante oración y ayuno constantes.
Sin embargo, la Iglesia hoy está en un letargo respecto al poder de la oración. Un velo ha caído sobre los ojos de millones. Cada vez que enfrentan problemas, el último lugar al que acuden es Jesús. Abandonan el lugar secreto y en su lugar recurren a la psicología, consejeros, libros, amigos, a todo menos al Señor.
Si tu matrimonio está destruido y quieres que sea restaurado, ¿cuánto tiempo pasas a solas con Dios? ¿Cuántas veces has apagado el televisor por una hora solo para sentarte delante de Jesús y desahogar tu alma? ¿Cuántas comidas has dejado de lado para ayunar por tu matrimonio? Recuerda lo que dice la Escritura: “La oración eficaz del justo puede mucho” (Santiago 5:16).