Dios se Deleita en Su Hijo

David Wilkerson (1931-2011)

Dios le habló a Isaías acerca de un siervo en particular que deleita su corazón: “He aquí mi siervo, yo le sostendré; mi escogido, en quien mi alma tiene contentamiento; he puesto sobre él mi Espíritu; él traerá justicia a las naciones” (Isaías 42:1).

¿Quién es éste a quien Dios protege y sostiene, vigilando cada uno de sus pasos? ¿Quién es su elegido, aquel en quien tanto se deleita?

La respuesta la encontramos en el evangelio de Mateo: “Y Jesús, después que fue bautizado, subió luego del agua; y he aquí los cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma, y venía sobre él. Y hubo una voz de los cielos, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia” (Mateo 3:16-17).

La palabra hebrea para “tengo complacencia” es “deleite”. Dios estaba diciendo: “¡Mi alma se deleita en mi Hijo, Jesucristo!”

A lo largo del Antiguo Testamento, se ofrecían al Señor cantidades incalculables de ovejas y ganado vacuno como sacrificios. Durante siglos corrieron ríos de sangre de animales, pero la Biblia dice que ninguno de estos sacrificios le trajo placer al Señor. “Porque la sangre de los toros y de los machos cabríos no puede quitar los pecados … Holocaustos y expiaciones por el pecado no te agradaron” (Hebreos 10:4,6). En el versículo siguiente, leemos estas maravillosas palabras de Jesús: “He aquí que vengo… oh Dios, para hacer tu voluntad” (Hebreos 10:7).

Cristo vino a la tierra para hacer lo que ningún sacrificio animal podría hacer. Dios había preparado un cuerpo físico para Jesús aquí en la tierra, un cuerpo que proporcionaría el sacrificio final y perfecto. “Por lo cual, entrando en el mundo dice: Sacrificio y ofrenda no quisiste; mas me preparaste cuerpo” (Hebreos 10:5).

Amados, Dios se humilló a sí mismo por nosotros, se envolvió en un vientre humano y tomó nuestra naturaleza, renunció a las riquezas del cielo para hacerse pobre y dar su vida para rescatarnos.

DEVOCIONALES EN ESPAÑOL

Lo que recibirá:

Al inscribirse para recibir nuestro devocional diario, recibirá aliento constante en su caminar con Cristo. Los devocionales se basan en los escritos de David Wilkerson, Gary Wilkerson, Carter Conlon y otros líderes respetados de la iglesia.