De Piedra a Carne
No me opongo a usar métodos modernos en el ministerio. Usamos muchas herramientas en nuestro ministerio, pero éstas no nos guían. Pasamos tiempo de rodillas, buscando la dirección del Señor en cada área de nuestra labor evangelística. La oración es una práctica olvidada en muchos ministerios hoy en día, y eso es trágico. Se basan en computadoras y métodos modernos en lugar de en Cristo.
Hoy, los “expertos” han tomado las riendas de la iglesia. El pecado se percibe en términos psicológicos y se le llama “enfermedad”. Se dice que un drogadicto tiene una “debilidad”. Los altares han sido reemplazados por consultorios. Los profetas de la santidad han sido reemplazados por psicólogos y trabajadores sociales que utilizan la jerga antropocéntrica más actual. En resumen, Jesús está siendo destronado y Freud exaltado.
Hace más de cincuenta años, Dios me guio a fundar un ministerio para drogadictos y alcohólicos en la ciudad de Nueva York. No teníamos dinero ni manuales, solo dependíamos totalmente del Espíritu Santo. Un letrero en nuestras oficinas decía: “¡Aquí nadie brilla, solo el Espíritu Santo!”. Durante nuestros servicios en la capilla, orábamos: "Señor, nuestra ayuda no está en la psicología ni en la psiquiatría, sino en el Espíritu Santo. ¡No podemos trabajar en la mente a menos que tú cambies el corazón!".
Nicky Cruz, uno de los primeros pandilleros que encontramos, era un asesino de corazón. Un psiquiatra que conocíamos se interesó en su caso. Tras pasar un día entero con Nicky, el psiquiatra decidió que era incorregible y no tenía remedio. (Este hombre no sabía que a Nicky le encantaba confundir a todos los “médicos de cabecera”).
Sin embargo, Jesús tenía otros planes para Nicky, y Cristo logró en cinco minutos lo que los expertos decían que era imposible. Nicky no fue psicoanalizado; no le examinaron la cabeza. No, Dios le envió una flecha al corazón, y esa flecha era la verdad del evangelio. Era simplemente: “Nicky, ¡Jesús te ama!”.
En un instante, el corazón de piedra de Nicky fue reemplazado por uno de carne. Nicky lloró, abrazándonos a todos. Fue transformado sobrenaturalmente por el poder de Dios después de que los expertos de la sociedad lo hubieran descartado. “Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne” (Ezequiel 36:26). No subestimen el poder transformador del evangelio de Jesucristo para cambiar una vida.