Cosas Destinadas a la Destrucción
El Señor advirtió a Israel que no se apropiara del botín de los enemigos derrotados. ¿Por qué esta prohibición? Para que no confiaran en el poder humano ni intentaran conquistar a sus enemigos por ganancias materiales. Dios quería que sus ojos estuvieran fijos en las cosas celestiales, no en las cosas “destinadas a la destrucción” (los bienes materiales que se marchitarían como la hierba, ver Josué 6:18).
A pesar de esta advertencia, un hombre llamado Acán decidió tomar algunas cosas para sí. “Pues vi entre los despojos un manto babilónico muy bueno, y doscientos siclos de plata, y un lingote de oro de peso de cincuenta siclos, lo cual codicié y tomé…” (Josué 7:21). En realidad, no era mucho, solo un bonito manto y un puñado de plata y oro. Sin embargo, siempre es ese “pequeño detalle” el que Dios señala. ¿Por qué? Porque él sabe que algo pequeño puede obstaculizar el cumplimiento de su propósito para nosotros.
¿Hay algo que hayas descuidado, algo que pueda impedir que Dios te dé lo mejor? Para muchos, estas cosas pueden ser insignificantes. Quizás sea el deseo de conservar ahorros que el Señor quiere que compartamos, o aferrarnos a una carrera exigente que nos aleja de nuestra familia. Como Acán, podemos aferrarnos a algo aparentemente insignificante sin considerar el daño que causa en nuestro corazón. Dios nos dice: “¡Sí! Deshazte de eso que no te pertenece. ¡Enfréntalo!, porque un pequeño detalle oculto puede obstaculizar la victoria sin igual que quiero darte”.
Nuestro Dios quiere hacer grandes cosas a través de nosotros. Quiere expresar su amor al mundo a través de nosotros. Si nos aferramos a algo que lo impide, alguna obstinación, alguna negativa a confiar en él para todo, él nos lo señala.
¿Qué te está señalando el Señor en tu vida? ¿Es para quitarte algo pequeño? ¿O para añadir algo que has descuidado? No tardes en responder a la voz fiel del Espíritu.