Coqueteando con el Pecado
Los malvados siempre han estado “destituidos” de la verdad, despreciándola, pisoteándola y burlándose de ella con desdén. Vi un ejemplo de esto una vez en el New York Post, cuando un escritor declaró con seguridad: “La ciencia ha reemplazado a la fe”.
La mayor preocupación de Pablo siempre fue por quienes habían conocido el camino de la verdad, confesando su fe en Cristo, pero seguían coqueteando con el pecado. Pablo escribió sobre quienes intentan retener la verdad con injusticia, un acto que enfurece a Dios. Los describió como personas que “…cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén. Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas…” (Romanos 1:25-26).
Otros, esclavizados por sus placeres lujuriosos, recurrieron a falsos maestros en busca de paz. Terminaron aceptando “…herejías destructoras, y aun negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina. Y muchos seguirán sus disoluciones, por causa de los cuales el camino de la verdad será blasfemado” (2 Pedro 2:1-2).
Todos los mensajes de Pablo sobre la apostasía y el anticristo estaban dirigidos a estos cristianos carnales. No estaban dirigidos a los idólatras de Roma, los paganos de Grecia ni a las tribus paganas de lugares desconocidos. El mensaje de Pablo era de gran importancia para la iglesia; y lo escribió para ser leído en las iglesias, directamente a los creyentes.
Si tú no lo crees, simplemente recuerda las Escrituras. La Biblia dice que, en los días previos al regreso de Jesús, Satanás traerá una inundación de seducción tan abrumadora que intentará engañar incluso al pueblo de Dios. “Porque se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos” (Mateo 24:24). No importa cuánto tiempo haya caminado un cristiano con Jesús; enfrentará tentaciones que nunca antes había tenido. Incluso el creyente más firme se verá tentado a dudar de la fidelidad de Dios y a desconfiar de su Santa Palabra.
Verás, las palabras de Pablo a lo largo del Nuevo Testamento llamaban al pueblo de Dios en todas partes a amar la verdad, a buscarla, estudiarla y obedecerla. En esencia, escribió: “Que la verdad sea su guía y no se desvíen de ella, no sea que se expongan al engaño y terminen creyendo una mentira. Pidan al Espíritu Santo que les dé ojos para ver la verdad, oídos para oírla y un corazón para amarla”.