Comparte el Amor de Jesús
Recientemente, mientras oraba, mi corazón se conmovió. Le pedí a Dios que abriera las puertas a cinco personas durante la semana siguiente para yo poder testificarles de Jesús.
Ese mismo día, estaba sentado con mi familia en un restaurante cuando un hombre mayor pasó y nos puso la mano en el hombro a cada uno al pasar. Fue un gesto tierno, y me acerqué para hablar con él. Él se llamaba Skip y tenía ochenta y cinco años. Nos contó que su esposa había quedado incapacitada recientemente por un derrame cerebral. “Llevamos casados todos estos años, y ahora está postrada en cama en casa”, dijo Skip. “Estoy abrumado con el trabajo de cuidarla. Solo salí para descansar un poco”.
Cuando le pregunté si podíamos orar por él, los ojos de Skip se llenaron de lágrimas. Él había estado esperando que alguien le dijera que Dios tenía cuidado de él.
Más tarde esa semana, compartí el amor de Jesús con un adolescente sin hogar. En cuestión de días, tuve encuentros significativos y profundos con otras personas. La oración abre puertas poderosamente, abriéndonos los ojos a las necesidades que tenemos cerca y al deseo de Dios de satisfacerlas.
En nuestras comunidades, la gente está lista para ver una iglesia fiel que actúa según su convicción de que Dios desea liberar a las personas de toda prisión. Ellos desean saber que hay esperanza para su desesperación. Como resultado de nuestras oraciones, el Señor está listo para obrar. Solo necesita que avancemos con fe para ver su poder transformar vidas. “Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho” (1 Juan 5:14-15).
Amigo, te animo a seguir orando fervientemente por tus seres queridos y por todas las personas que conoces. Aunque no te des cuenta, Dios quizás ya haya intervenido en sus vidas. Así que, cuando escuches que llaman a tu puerta, sé fiel para abrirla. Jesús está listo para sorprendernos con su amor salvador, liberador y transformador.