Abre Mis Labios

Gary Wilkerson

Cuando Dios enciende un fuego en nosotros, no es solo para nuestro beneficio. Su propósito es encendernos con celo por los perdidos en nuestras comunidades cercanas y alrededor del mundo. David escribió en los Salmos: “Entonces enseñaré a los transgresores tus caminos, y los pecadores se convertirán a ti. Líbrame de homicidios, oh Dios, Dios de mi salvación; cantará mi lengua tu justicia. Señor, abre mis labios, y publicará mi boca tu alabanza” (Salmos 51:13-15).

Si permitimos que esta llama arda en nuestro interior, nos impulsará a llevar las buenas nuevas más allá de los muros de nuestra iglesia. Nos daremos cuenta de que: “Este fuego que arde en mi interior no se apagará. ¡Ay de mí si no lo dejo salir!“

Simplemente no podemos contener nuestro celo cuando hemos sido purificados personalmente por Dios y llenos de un hambre persistente de que su vida more en nosotros. Esto nos impulsa a proclamar sus alabanzas al mundo. Algunos de los mejores adoradores dominicales que conozco son aquellos que exclaman: “Gracias, Jesús, porque hoy mi compañero de trabajo está sentado a mi lado en la banca experimentando tu amor asombroso”.

Si no tenemos este tipo de fuego, no importará cuán poderosos sean nuestros servicios religiosos. Llamas celestiales podrían posarse sobre nuestras cabezas y todos podríamos caer de bruces reverenciales, pero eso por sí solo no muestra el poder de Pentecostés. Mientras el avivamiento se concentre en la iglesia, probablemente no sea avivamiento. Si hay un verdadero fuego ardiendo, éste nos impulsará a encender un fuego en nuestra ciudad.

Nuestra oración debe ser: “Dios, si vas a tocarme con una chispa, haz que hable a los pecadores. Úngeme para enseñarles sobre tu amor. Envíame a los caminos apartados con el amor irresistible de Jesús”.

Si el fuego del Espíritu Santo de Dios está operando en tu vida, puedes estar seguro de que tu vida ya no es una chispa sino una antorcha.

DEVOCIONALES EN ESPAÑOL

Lo que recibirá:

Al inscribirse para recibir nuestro devocional diario, recibirá aliento constante en su caminar con Cristo. Los devocionales se basan en los escritos de David Wilkerson, Gary Wilkerson, Carter Conlon y otros líderes respetados de la iglesia.