DEPENDENCIA TOTAL EN DIOS

David Wilkerson (1931-2011)

Sabemos que Dios liberó sobrenaturalmente a Israel. En la zarza ardiente, Moisés estaba siendo preparado para confiar que Dios llevaría a cabo esa gloriosa obra. Él aprendería algo sobre la naturaleza de Dios que luego le ayudaría a confiar que el Señor lo llevaría a cabo. ¿Cuál era ese aspecto de la naturaleza de Dios? ¡Su Santidad!

Lo mismo es cierto para todos los cristianos, hoy en día. Podemos tratar de lograr en la carne lo que creemos que Dios quiere. Pero el Señor nos dice lo mismo que le dijo a Moisés: “Sólo hay un terreno sobre el cual puedes acercarte a mí, y éste es: tierra santa. No puedes poner tu confianza en tu carne, porque ningún tipo de carne podrá estar de pie en mi presencia. Mis propósitos nunca se logran por lo que puedas reunir en ti mismo”.

Entonces, ¿por qué Dios le dijo a Moisés que se quitara los zapatos? (Ver Éxodo 3:5). El Señor estaba usando un objeto ordinario y cotidiano para enseñar una verdad espiritual, tal como lo haría Jesús con monedas, perlas, camellos y semillas de mostaza. Dios estaba diciendo: “Moisés, debes usar calzado protector para evitar que tus pies se lastimen. Pero no existe suficiente protección carnal que pueda sostenerte donde te estoy enviando. Necesitarás un milagro de liberación.

“Te estoy enviando a Egipto, para enfrentar a un dictador endurecido. Estarás en una situación de la que sólo yo puedo liberarte. Por lo tanto, deja de lado toda tu dependencia en tu carne, incluso tu mansedumbre y humildad. De lo contrario, no serás capaz de hacer lo que te estoy llamando a hacer. Todas tus habilidades serán inútiles a menos que yo las santifique. Pon toda tu confianza en mi nombre y en mi poder”.

Nadie puede alcanzar la santidad a los ojos de Dios con su propia fuerza o con su fuerza de voluntad. Ni siquiera podemos servir al Señor apropiadamente sin seguir el proceso descrito a Moisés. Debemos acercarnos a Dios, diciendo “Señor, no tengo nada que darte. Tú debes hacerlo todo”.