CONSUELO PARA NUESTROS CORAZONES TEMEROSOS

David Wilkerson (1931-2011)

La vida cristiana no siempre es una vida de navegación fácil. Todo creyente va a tener días malos, sin importar cuán santo sea. Afortunadamente, la mayoría de los cristianos se da cuenta de que Jesús está presente no sólo cuando las cosas van bien, sino también durante los tiempos difíciles. Él es fiel y atento en todo tiempo y se conmueve con cada sentimiento que soportamos.

El apóstol Pablo fue golpeado por un mal día mientras viajaba a Macedonia. “Porque de cierto, cuando vinimos a Macedonia, ningún reposo tuvo nuestro cuerpo, sino que en todo fuimos atribulados; de fuera, conflictos; de dentro, temores” (2 Corintios 7:5). Este hombre piadoso confesó que su hombre interior estaba plagado de muchos temores.

Pablo no era un superhombre y estaba sujeto a las mismas emociones humanas que nosotros enfrentamos. Pero él fue disciplinado y nunca cedió a sus sentimientos y tentaciones que los acompañaron. Él testificó: “Lleno estoy de consolación; sobreabundo de gozo en todas nuestras tribulaciones” (2 Corintios 7:4).

¿Estás pasando por un mal día, una mala semana, una larga temporada de desaliento? ¿Estás deprimido, desanimado, con pensamientos de rendirte? Si es así, ¿te preguntas cómo reaccionará Dios ante tu prueba? ¿Te reprenderá o te castigará? ¡No, nunca! Pablo te dice que el Señor nunca está más cerca de ti, nunca está más pronto para ayudar, que cuando estás derribado y herido.

“Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación, el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios” (2 Corintios 1:3-4).

Creo que nuestros días malos vienen a menudo para llevarnos a la madurez. A medida que continúes en tu caminar con el Señor, debes ser cada vez más consciente de que tienes todos los recursos necesarios para tratar con el enemigo.