La Clave para Florecer
Fui guiado a leer y estudiar Apocalipsis 9:1-12, el capítulo sobre las langostas. Mientras leía el versículo 4 sobre el mandato de Dios a las langostas de no destruir nada verde, brotó en mí un pensamiento.
Fui guiado a leer y estudiar Apocalipsis 9:1-12, el capítulo sobre las langostas. Mientras leía el versículo 4 sobre el mandato de Dios a las langostas de no destruir nada verde, brotó en mí un pensamiento.
“Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto. Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado. Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los pámpanos” (Juan 15:1-5).