Invitando al Espíritu Santo a Tu Vida
Jesus dijo: “Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra” (Hechos 1:8).
Jesus dijo: “Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra” (Hechos 1:8).
El apóstol Pablo dijo: “Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne” (Gálatas 5:16). Él también dijo: “Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu” (5:25).
Andar en el Espíritu es simplemente permitir que el Espíritu Santo haga en nosotros lo que Dios le envió a hacer. Jesús dijo del Padre: “Os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros” (Juan 14:16-17).
Aquellos que se aferran a una fe inquebrantable verán una gloriosa manifestación del poder de resurrección de Cristo. Solo tú y el Señor conocerán todos los detalles íntimos de su obra, pero él te asombrará; él te emocionará; ¡él te mostrará su gloria!
La grandeza actual de Cristo se puede resumir en un versículo poderoso: “En él estaba la vida” (Juan 1:4). Él era, y es ahora, vida energizante. Jesús se renovaba constantemente al recibir de un depósito secreto que nunca se agotaba. Él nunca se cansó de la multitud que lo presionaba y su paciencia nunca se agotó.