Un Paso por Fe
El cruce del río Jordán por parte de Israel ocurrió en el tiempo de la siega (ver Josué 3). Durante esa estación, las riberas del río no solo estaban llenas, sino que se desbordaban. Era el peor momento posible para cruzarlo.
Los escépticos alrededor de Josué seguramente se habrían burlado diciendo: “Elegiste el momento equivocado, Josué. Tenemos mujeres embarazadas, personas enfermas y ancianos. Esto no es de Dios”.
Sin embargo, Dios sí nos llama a cosas que parecen imposibles. Él mira nuestra situación y dice: “Las condiciones son perfectas para que yo me mueva a favor de mi pueblo. Ahora el mundo verá cómo me regocijo al suplir todas las necesidades de mi siervo”.
En este momento, tú puedes estar pensando: “Dios, siento que me estás guiando a tomar una decisión difícil. Sé que no tengo lo necesario para lograrlo”. Sin embargo, ahí es exactamente donde él te quiere. En nuestra debilidad, Dios se hace fuerte. En nuestra escasez, Dios es grande. Nosotros decimos que es imposible, pero con Dios en el centro, nada es imposible. “Y mirándolos Jesús, les dijo: Para los hombres esto es imposible; mas para Dios todo es posible” (Mateo 19:26).
Hasta ese momento en la historia de Israel, Dios había partido el Mar Rojo (ver Éxodo 14), pero esta vez les estaba pidiendo que entraran primero en el agua. Específicamente, mandó a los sacerdotes que llevaran el arca del pacto hacia el río tormentoso por fe.
¡Imagínate las voces de los escépticos!: “Dios nunca nos ha guiado a hacer esto antes. Él siempre ha partido el agua por nosotros. ¡Esto no es obedecerle; es tentarle!”.
Incluso Josué pudo haber tenido sus dudas: “Señor, ya he recorrido este camino contigo antes y sé cómo funciona. Tú siempre partes las aguas primero. ¿Por qué habrías de hacernos entrar en esta agua turbulenta y lodosa? No tiene sentido”.
Amigo, no importa qué tan arriesgado o desafiante sea el camino que Dios ha puesto delante de nosotros, porque si entramos con fe, él partirá el agua. Entonces podremos cruzar en seco.
“Así dice Jehová, el que abre camino en el mar, y senda en las aguas impetuosas” (Isaías 43:16).